domingo, 31 de julio de 2016

50 años de Magnificat: el II Congreso Summorum Pontificum, la Misa Solemne y el almuerzo de camaradería

Durante la primera semana de agosto han sido organizados los principales festejos del quincuagésimo aniversario de la Asociación Magníficat, cuya primera Misa se celebró el domingo 7 de agosto de 1966 en la misma iglesia donde cada domingo y fiesta de guardar ella sigue siendo cantada.

Tales festejos son:

1. II Congreso Summorum Pontificum (del 4 al 6 de agosto)


Las más importantes de las actividades organizadas es el II Congreso Summorum Pontificum que se celebrará entre el 4 y el 6 de agosto en la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, situado en el barrio Bellavista de Santiago, el que contará con la presencia de dos invitados internacionales, el estadounidense Christopher Ferrara y el español Miguel Ayuso, y concluiría con una Misa solemne. 

Aquí el afiche y el programa:




Véase aquí y aquí lo que publicamos en su día sobre el congreso.

2. Santa Misa solemne (sábado 6 de agosto).




3. Almuerzo de camaradería (domingo 7 de agosto).

El almuerzo se realizará después de la habitual Misa dominical de mediodía el domingo 7 de agosto. Se espera, pues, comenzar sobre las 13.30 horas. El lugar elegido es el Hotel Cumbres de Lastarria, situado en José Victorino Lastarria 299, entre Merced y Villavicencio, comuna de Santiago, muy cerca de la iglesia. Se trata de una excelente instancia para compartir y conocer mejor al resto de personas que integran el grupo estable de nuestra Asociación.

Aquí hemos dado más información relativa al almuerzo.

jueves, 28 de julio de 2016

La Pontificia Comisión "Ecclesia Dei"

La Pontificia Comisión Ecclesia Dei es el organismo de la Santa Sede que se relaciona con los institutos tradicionales y tiene a su cargo la aplicación de la así llamada forma extraordinaria del rito romano. 

Origen 

La Pontificia Comisión Ecclesia Dei fue constituida por San Juan Pablo II a través del motu proprio del mismo nombre dado en Roma el 2 de julio de 1988 tras las consagraciones episcopales realizadas dos días antes por S.E.R. Marcel Lefebvre, Arzobispo-Obispo emérito de Tulle, en el seminario internacional de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X situado en Écône (Suiza). Ahí se señala que ella tenía “la tarea de colaborar con los obispos, con los dicasterios de la Curia Romana y con los ambientes interesados, para facilitar la plena comunión eclesial de los sacerdotes, seminaristas, comunidades, religiosos o religiosas, que hasta ahora estaban ligados de distintas formas a la Fraternidad fundada por el arzobispo Lefebvre y que deseen permanecer unidos al Sucesor de Pedro en la Iglesia católica”. Desde este inicio concreto, la mentada comisión ha pasado a constituir la estructura por la cual la Santa Sede se relaciona con los institutos tradicionales y con los fieles que participan de la liturgia de siempre. 

 
Imagen de las consagraciones episcopales de Écône (1988)

Competencia

A través del motu proprio Ecclesiae Unitatem, promulgado el 2 de julio de 2009, el papa Benedicto XVI quiso actualizar la estructura de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, con el propósito de adaptarla  a la nueva situación que se creó con la remisión de la excomunión de los cuatro obispos consagrados por S.E.R. Marcel Lefebvre ocurrida el 21 de enero de ese año. Esta remisión fue un procedimiento en el ámbito de la disciplina eclesiástica para liberar a las personas del peso de la más grave de las sanciones eclesiásticas, aun sabiendo que las cuestiones doctrinales permanecen y que, hasta que no sean esclarecidas, la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X no puede disfrutar de un estatuto canónico en la Iglesia como le correspondería (véase lo que hemos dicho en estas dos entradas: aquí y aquí). Siendo los problemas de naturaleza esencialmente doctrinal, el Santo Padre determinó una unión más estrecha entre la Pontificia Comisión Ecclesia Dei y la Congregación para la Doctrina de la Fe.

De esta manera, la tarea del Cardenal Presidente, con la ayuda de su Secretario, es la de presentar los casos principales y las cuestiones de naturaleza doctrinal al examen y al juicio de las instancias ordinarias de la Congregación para la Doctrina de la Fe (consulta y miembros de la sesión ordinaria y plenaria) y someter los resultados a las supremas disposiciones del Sumo Pontífice. También se constituyó una comisión, integrada por el P. Karl Joseph Becker SJ, S.E.R. Guido Pozzo, el P. Charles Morerod OP y monseñor Fernando Ocáriz (vicario general del Opus Dei), para llevar adelante las conversaciones doctrinales con la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X. 

Con el nuevo motu proprio, además, el Santo Padre quiso mostrar una solicitud particular y paterna para con la referida hermandad sacerdotal fundada por monseñor Lefebvre, con el fin de superar las dificultades que aún subsisten para alcanzar la comunión plena con la Iglesia a través de su reconocimiento canónico. 

Composición 

Originalmente, el motu proprio Ecclesia Dei estableció que la Pontificia Comisión de igual nombre estaría formada por un cardenal Presidente y por otros miembros de la Curia Romana, en el número que se considerase oportuno según las circunstancias. Después del motu proprio Ecclesia Unitatem, ella conserva la configuración actual, con algunos cambios en su estructura. Ella está compuesta de:

1. Un Presidente. 

El Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei es el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de suerte que hoy ejerce ese cargo S.E.R. Luis Francisco Ladaria Ferrer SJ.

Históricamente han ocupado la presidencia de la Pontificia Comisión los cardenales Paul Augustin Mayer OSB (entre el 2 julio de 1988 y el 1° de julio de 1991), Antonio Innocenti (entre el 1° de julio de 1991 y el 16 de diciembre de 1995), Angelo Felici (entre el 16 de diciembre de 1995 y el 13 de abril de 2000), Darío Castrillón Hoyos (entre el 14 de abril de 2000 y el 8 de julio de 2009), William Joseph Levada (entre el 8 de julio de 2009 y el 1 de julio de 2012) y Gerhard Ludwig Müller (entre el 2 de julio de 2012 y el 1° de julio de 2017). 

El 26 de junio de 2012, el papa Benedicto XVI decidió reforzar todavía más la Pontificia Comisión nombrando un vicepresidente, función que había correspondido a monseñor Camille Perl entre 2008 y 2009. Este segundo vicepresidente fue S.E.R. Joseph Augustine Di Noia OP, quien se desempeñó como tal hasta el 21 de septiembre de 2013. El cargo no ha vuelto a ser proveído. 

 S.E.R. Mons. Guido Pozzo 
(Foto: FSSP)

2. Un Secretario. 

Al Secretario corresponden las funciones administrativas y de despacho de la Pontificia Comisión. El cargo es ejercido por S.E.R Guido Pozzo desde el 3 de agosto de 2013, habiéndolo desempeñado antes entre el 8 de julio de 2009 y el 3 de noviembre de 2012. Previamente habían cumplidos esa función monseñor Camille Perl (1988-2008) y monseñor Mario Marini (2008-2009). Este último se desempeñó además como secretario adjunto entre 2007 y 2008.

3. Varios oficiales. 

La Comisión tiene también un número variable de oficiales encargados de los distintos asuntos que a ella corresponden. Hoy la integran cuatro especialistas, un actuario y dos oficiales. 

La relación de la Pontificia Comisión con los fieles

Según el motu propio Ecclesia Dei, la Pontificia Comisión de ese nombre debía “respetar en todas partes la sensibilidad de todos aquellos que se sienten unidos a la tradición litúrgica latina, por medio de una amplia y generosa aplicación de las normas emanadas hace algún tiempo por la Sede Apostólica [entonces el decreto Quattuor Abhinc Annos, de 1984], para el uso del misal romano según la edición típica de 1962”. Su cometido principal era, por tanto, acompañar e instar el cuidado pastoral de los fieles, ligados con la tradición litúrgica latina multisecular, presentes en distintas partes del mundo, que encuentran en ella un punto de referencia para sus necesidades. 

Con el motu proprio Summorum Pontificum, publicada el 7 de julio de 2007, el papa Benedicto XVI extendió las facultades de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei afirmando que ella, “además de las facultades de que ya disfruta, ejercerá la Autoridad de la Santa Sede, vigilando sobre la conformidad y la aplicación de estas disposiciones”(artículo 12). El mismo documento preveía que la Comisión “tenga la forma, las tareas y las normas, que le quiera atribuir el Romano Pontífice” (artículo 11). Dicha tareas y funciones vienen establecidas por la instrucción Universae Ecclesia, dada por la propia Comisión el 30 de abril de 2011 (artículos 9-11).

Las comunidades dependientes de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei

Por fuerza de las facultades dadas por los Sumos Pontífices, la Pontificia Comisión Ecclesia Dei ejerce la autoridad de la Santa Sede sobre los distintos institutos y comunidades religiosas erigidas por ella misma, que tienen como uso propio la forma extraordinaria del rito romano y conservan las tradiciones precedentes de la vida religiosa.

Se encuentran bajo su dependencia: 

1. Administraciones territoriales.

Administración Apostólica Personal de San Juan María Vianney, situada en la diócesis de Campos, Brasil (véase aquí la entrada que le dedicamos en su oportunidad). 

2. Sociedades de vida apostólica.

(a) Internacionales. 

(i) Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (véase aquí la entrada respectiva). 

(ii) Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote (véase aquí la entrada respectiva). 

(iii) Instituto del Buen Pastor (véase aquí la entrada respectiva). 

(b) Locales. 

(i) Instituto de San Felipe Neri (Berlín, Alemania) [véase aquí la entrada respectiva].

(ii) Servidores de Jesús y María (Austria). 

 Santa Misa en la abadía de Le Barroux

3. Fundaciones de espiritualidad benedictina [véase aquí la entrada respectiva] 

(a) Fundaciones masculinas. 

(i) Abadía de Nuestra Señora de Fontgombault (Francia). 

De ella dependen los siguientes monasterios:

- Abadía de Nuestra Señora de Randol (Francia).

- Abadía de Nuestra Señora de Triors (Francia).

- Abadía de Nuestra Señora de Donezan (reemplazó a la Abadía de Nuestra Señora de Gaussan, ambas situadas en Francia).

- Abadía de Nuestra Señora de la Anunciación de Clear Creek (Estados Unidos de América). 

- Abadía de San Pablo de Wisques  (Francia).

(ii) Abadía de Santa Magdalena del Barroux (Francia), de la cual depende además el Priorato de Nuestra Señora de la Guarda (Francia).

(iii) Instituto de la Santa Cruz de Riaumont (Francia).

(iv) Abadía de San José de Clairval (Francia). 

(iv) Monasterio de San Benito (Francia).

(v) Monasterio de San Benito (Italia). 

(vi) Benedictinos de la Inmaculada (Italia). 

(vii) Priorato de Silverstream (Irlanda). 

(b) Fundaciones femeninas. 

(i) Abadía de Nuestra Señora de la Anunciación del Barroux (Francia).

(ii) Abadía de Nuestra Señora de la Fidelidad de Jouques (Francia). 

De ella dependen:

-Abadía de Nuestra Señora de la Misericordia de Rosans (Francia).

- Monasterio de Nuestra Señora de la Escucha (Benin). 

(iv) Monasterio de María, Madre de los Ángeles (Estados Unidos). 

4. Comunidades de espiritualidad dominicana. 

(a) Comunidades masculinas. 

Fraternidad de San Vicente Ferrer (Francia) [véase aquí la entrada respectiva]. 

(b) Comunidades femeninas.

Dominicanas del Espíritu Santo (Francia) [véase aquí la entrada respectiva]. 

5. Comunidades de espiritualidad trapense y cisterciense. 

(i) Abadía de Mariawald (Alemania).

(ii) Monasterio de Vyšší Brod (Polonia).

6. Canónigos. 

(a) Canónigos regulares de la Madre de Dios (Francia). 

(b) Canónigos regulares de la Nueva Jerusalén (Estados Unidos de América). 

(c) Canónigos regulares de San Juan de Kenty (Estados Unidos de América).

7. Otras comunidades religiosas

Hermanas de la Preciosa Sangre (Suiza).

8. Asociación privada de fieles.

(a) Federación Internacional Una Voce (véase aquí la entrada respectiva).

(b) Asociación Totus Tuus (Lyon, Francia). 

Fuera de las recién mencionadas, existen comunidades con reconocimiento diocesano. 

martes, 26 de julio de 2016

Un obispo de Benín evoca su Misa con San Juan Pablo II para recomendar que se celebre «cara al Señor»

Con ocasión de la conferencia pronunciada por el cardenal Sarah en el congreso Sacra Liturgia 2015 (véase aquí), ha vuelto a estar en discusión la orientación del sacerdote cuando celebra la Santa Misa. Hace algunas semanas, el sitio Religión en libertad publicó un artículo donde el arzobispo de Parakou (Benín), S.E.R. Pascal N'Koue, evoca su Misa con San Juan Pablo II para insistir sobre la importancia de volverse hacia el Señor cuando se celebra el Santo Sacrificio del altar.  Por su interés, reproducimos ese artículo con algunas correcciones de estilo y destacados de la Redacción

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El arzobispo de Parakou (Benín), Pascal N'Koue, se ha hecho eco en su boletín diocesano de julio de las palabras del cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en el sentido de que la celebración de la Santa Misa "cara al pueblo" no fue un deseo del Concilio Vaticano II y de que es más acorde a la tradición litúrgica cristiana hacerlo "cara al Señor" o "hacia Oriente".

Monseñor N'Koue, de 57 años, doctor en Teología y licenciado en Derecho Canónico, trabajó como diplomático para la Santa Sede en Panamá antes de ser nombrado en 1997 obispo de Natitingou, su diócesis natal, y en 2011 arzobispo de Parakou. Ordenado sacerdote en 1986, tres años después tuvo ocasión de concelebrar con San Juan Pablo II en su capilla privada. Fue la primera vez que vio hacerlo "hacia el Señor" en vez de "cara al pueblo". "¡Qué recogimiento! Me marcó para toda la vida", explica en el editorial de su boletín.

El arzobispo de Parakou cita al entonces cardenal Joseph Ratzinger, entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y al cardenal Sarah para explicar la importancia de este gesto litúrgico y la significación de que celebrante y fieles miren juntos en dirección a Jesús Resucitado: "Tenemos derecho a la verdad. Porque a menudo la ignorancia, las ideologías de corto alcance y la falta de información objetiva crean y mantienen un clima de sospecha e incluso de desprecio hacia gestos y símbolos que hay que fomentar. Y esto perjudica al silencio sagrado, a la vida interior y a la unidad de los corazones", concluye el prelado.

Monseñor N'Koue se ha mostrado siempre muy preocupado por las cuestiones litúrgicas. En 2013 publicó en el boletín Vida diocesana un artículo sobre "El arte de celebrar bien" con numerosas indicaciones prácticas para sacerdotes y fieles (véase aquí el texto en español).


San Juan Pablo II celebrando Misa durante una visita a su natal Polonia en 1999

Reproducimos a continuación el texto íntegro del editorial del arzobispo de Parakou, que menciona también las costumbres similares de otras comunidades religiosas. En Benín un 35% de la población es cristiana (mayoritariamente católicos), un 20% musulmana, y el resto practica las religiones tradicionales africanas.

Un cardenal sacude las ideas que hemos recibido

“Quiero recordaros que la celebración versus orientem [hacia Oriente] está autorizada por las rúbricas del misal (de Pablo VI), que precisan los momentos en los que el celebrante debe volverse hacia el pueblo. Por tanto no hace falta ninguna autorización especial para celebrar cara al Señor”, dice el cardenal Robert Sarah.

Y he aquí lanzado de nuevo el viejo debate. ¿Debe el sacerdote en el altar situarse cara al pueblo o dar la espalda a los fieles hacia Oriente, donde sale el Sol? El autor del gran libro Dios o nada zanja la cuestión: “El Concilio jamás pidió que se celebrase cara al pueblo”.

La primera vez que tuve el privilegio de concelebrar con el Papa Juan Pablo II, en su capilla privada en el Vaticano, el altar estaba pegado a la pared. Todos (los celebrantes y el pueblo) estábamos juntos dirigidos en la misma dirección, hacia el altar para la celebración del Santo Sacrificio. ¡Qué recogimiento! Me marcó para toda la vida. Desde ese día, siempre me ha insatisfecho la posición de los altares entre el sacerdote y el pueblo, para celebrar cara a cara.


El entonces Arzobispo de Cracovia, Karol Józef Wojtyła,celebrando la Misa conforme al Usus antiquior

Siempre se me había dicho que había sido el Concilio Vaticano II quien lo había decretado. Otro argumento que se da a menudo es que no sería cortés celebrar la Misa “dando la espalda al pueblo”. Pero allí, en 1989, yo estaba en la capilla del Papa Juan Pablo II, quien también participó en el Concilio. Y el Papa, esa “roca inquebrantable”, no podía fomentar algo inapropiado y faltar a la cortesía al Pueblo de Dios. Entonces, ¿qué pensar?

En eso estaba yo cuando un día descubrí un libro de gran valor. Esto es lo que leí: “Después del Concilio (que no menciona el volverse hacia el pueblo), en todas partes se dispusieron nuevos altares, hasta el punto de que la orientación de la celebración versus populum [hacia el pueblo] parece hoy consecuencia de la renovación litúrgica querida por el Concilio Vaticano II”. Es un extracto de El espíritu de la liturgia, del cardenal Joseph Ratzinger, luego papa Benedicto XVI.

Más adelante, escribe esto: “Antes al contrario, la orientación de todos hacia el este durante el canon (o plegaria eucarística) sigue siendo esencial. No se trata de un elemento accidental de la liturgia. Lo importante no es mirar al sacerdote, sino dirigir una mirada común hacia el Señor. No se trata aquí de diálogo, sino de una adoración común”. Y el antiguo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe concluía su alegato con este matiz: “No se trata de refugiarse en un pasado romántico y lejano, sino de redescubrir la esencia de la liturgia cristiana”.

Efectivamente, el Concilio Vaticano II no ofrece ninguna directriz sobre la posición del sacerdote en el altar. Sobre la base de un error de interpretación sobre la posición de la basílica de San Pedro, después del Concilio los liturgistas exhortaron abundantemente a celebrar cara al pueblo: “Por motivos puramente topográficos, que no detallaremos, resulta que el ábside de la basílica de San Pedro mira al oeste. Si el sacerdote celebrante, en conformidad con la tradición de la oración cristiana, quería hacerlo hacia el este, lógicamente tenía que volverse hacia el pueblo. Bajo esta influencia, algunos arquitectos copiaron esta disposición en muchas iglesias, lo que otorgó valor de referencia a esa costumbre. En el siglo XX, la renovación litúrgica se apropió de ese modelo hipotético para elaborar un concepto nuevo: la celebración de la Eucaristía versus populum [hacia el pueblo]; por ese motivo el altar, según la 'norma' de San Pedro, debía estar dispuesto de tal forma que el sacerdote y el pueblo se mirasen uno a otro para formar juntos el círculo de celebrantes. Sólo eso, se pensó entonces, podía corresponder al espíritu de la liturgia cristiana y a la consigna de la participación activa, y hacer así la celebración litúrgica moderna fiel al prototipo de la Santa Cena” (El espíritu de la liturgia).


Ahora bien, la oración litúrgica hacia Oriente no sólo tiene en cuenta la tradición que remonta a los orígenes del cristianismo, sino también tiene en cuenta al cosmos. Esta posición tiene en cuenta el pasado y nos dispone a caminar hacia el reino del mundo futuro. Es verdad que esta posición dejó de ser obligatoria en el siglo XVI, pero hay interés en redescubrirla: "La orientación de las iglesias dejó de ser obligatoria en el siglo XVI; pero, salvo razones específicas, en este asunto es preferible seguir la tradición. Esta orientación nos recuerda que nuestros corazones deben volverse hacia Jesucristo, el divino Sol de Justicia, el auténtico Sol venido del cielo para visitarnos” (La liturgie, colección Encyclopédie de la Foi, Clovis, 2004).

Si nos fijamos en los musulmanes, el imán y sus fieles se dirigen todos hacia el este, hacia La Meca, para rezar. Si nos fijamos en la religión tradicional africana, ocurre lo mismo: el sacrificador y sus adeptos se vuelven conjuntamente hacia lo que representa la divinidad (una montaña, una fuente, un árbol, etcétera) para ofrecerle el sacrificio a Dios. Nadie piensa que el sacrificador esté dando la espalda a los demás.

En el Antiguo Testamento, todas las sinagogas estaban orientadas hacia el Templo de Jerusalén. Todas las grandes religiones se vuelven hacia algo sagrado o hacia alguna divinidad. El hombre, que no es un espíritu puro, necesita de esa orientación, aunque Dios esté en todas partes. Me pregunto si la inculturación litúrgica en África no debería comenzar por la orientación y la posición del sacerdote que sacrifica en el altar [nota de la Redacción: véase la entrada relacionada que publicamos respecto de la Misa tradicional celebrada en las reservaciones indígenas de Estados Unidos]. 

Un último testimonio, y no menor, porque viene de aquel a quien el Papa Francisco ha confiado la liturgia en la Iglesia: me refiero al cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Él llama a una conversión interior para poner de nuevo a Dios en el centro de la liturgia: “Convertirse es volverse hacia Dios. Estoy profundamente convencido de que nuestros cuerpos deben participar en esa conversión. La mejor forma, ciertamente, es celebrar –sacerdotes y fieles- dirigidos conjuntamente en la misma dirección: hacia el Señor que viene. No se trata, como se escucha a veces, de celebrar de espaldas a los fieles o de frente a ellos. El problema no es ése. Se trata de volverse juntos hacia el ábside, que simboliza el Oriente o trono de la Cruz del Señor resucitado. Celebrando así experimentamos, también corporalmente, la primacía de Dios y de la adoración”. Y el cardenal propone concretamente esta orientación común “al menos en el rito penitencial, en el canto del Gloria y en la plegaria eucarística” (entrevista al semanario Famille Chrétienne, núm. 2002, 28 de mayo de 2016). Yo añadiría también que durante la oración de los fieles.


S.E.R. Pascal N'Koue inagura la Puerta Santa con ocasión del Año Jubilar de la Misericordia

Tenemos derecho a la verdad. Porque a menudo la ignorancia, las ideologías de corto alcance y la falta de información objetiva crean y mantienen un clima de sospecha e incluso de desprecio hacia gestos y símbolos que hay que fomentar. Y esto perjudica al silencio sagrado, a la vida interior y a la unidad de los corazones.

A veces la orientación común hacia Oriente no es posible. ¿Qué hacer entonces? En ese caso, el cardenal Ratzinger recomienda que miremos todos hacia la Cruz situada en mitad del altar. Ella nos recuerda el Calvario. Es preciso que sea grande y visible desde lejos. Debe tener “personalidad” sobre el altar e incluso dominar. El Señor es el punto de referencia para el sacerdote y los fieles. Volvámonos hacia Él. Él es el Sol de la Historia, la luz que no se apaga, el Sol eterno que orienta nuestras vidas. Él volverá. Y nosotros caminamos hacia Él a su encuentro.

Actualización [7 de septiembre de 2016]: El sitio One Peter Five ha publicado una noticia (aquí, en inglés), en la que informa sobre el reciente anuncio de S.E.R. Mons. Robert Morlino, obispo de Madison (Wisconsin, EE.UU.), relativo a su decisión de celebrar todas las Misas que presida en la catedral de la diócesis ad Orientem. Mons. Morlino es un gran amigo de la liturgia tradicional, y ahora ha acogido también el llamado reciente del Cardenal Robert Sarah para celebrar el Novus Ordo hacia el Oriente, garantizando así una mayor continuidad con la liturgia tradicional. Es de esperar que muchos otros obispos en los EE.UU. y en el mundo sigan su ejemplo.

Actualización [20 de septiembre de 2016]: La bitácora El búho escrutador reproduce dos fragmentos de un libro de recuerdos de André Frossard, célebre converso francés, donde se refiere a las reflexiones de San Juan Pablo II acerca de la nueva Misa y la necesidad de buscar que ella fuese más contemplativa. 

Actualización [19 de diciembre de 2016]: El sitio Que no te la cuenten ha publicado una reveladora crónica sobre la misión evangelizadora de dos sacerdotes en el Tibet, donde cuentan cómo los tibetanos, principalmente paganos, acogieron con gran naturalidad el latín y pidieron de forma unánime la orientación versum Deum en la liturgia. Dice al respecto la crónica: 

Les dijimos que la Iglesia, por ser católica, es decir “universal”, tenía una lengua universal; lengua que ahora no se usa para hablar pero que sí debería usarse para rezar según los papas […]. Les preguntamos y respondieron que, para ellos, lo mejor sería usar esa lengua de la Iglesia, pues estaban deseosos de ser “católicos”, es decir, “universales” y así se sentirían mejor y en mayor unión con todos los católicos del mundo. Esta predicación me tocó hacerla a mí, en inglés, con un joven traductor al nepalí. [...]

En segundo lugar, la disposición del altar; esto le tocó al P. Federico. Les dijo que, en algunas iglesias católicas fuera de esta aldea remota, quizás ellos verían algún día que el cura mira a los fieles todo el tiempo, pero que, en realidad, el Sacrificio se está haciendo a Dios, y no a los hombres, por lo que les preguntó qué opinaban ellos: si el cura debía mirar como ellos hacia el crucifijo que colgamos en la pared o si debía mirarlos a ellos. Había allí una veintena de neófitos. Yo estaba allí, mirando y escuchando como un niño; al terminar el P. Federico de explicar y preguntar qué preferirían, todos, al unísono, dijeron: “¡mirando todos a Cristo!" ¡Me quedé helado! Era una prueba clarísima de que, esta gente sencilla y cuasi analfabeta, comprende mucho mejor que varios doctorcitos y teologuillos de renombre lo que implica el Santo Sacrificio de la Misa ¡Misa ad orientem en el Himalaya, por aclamación popular! ¡Si el cardenal Sarah lo supiera…!

sábado, 23 de julio de 2016

Directorio de las Misas Summorum Pontificum en Chile

Ponemos a disposición de nuestros lectores este pequeño directorio de las Misas tradicionales celebradas en Chile con arreglo a las disposiciones del motu proprio Summorum Pontificum

Agradecemos la ayuda de nuestros lectores en la tarea de mantener actualizada esta entrada, quienes pueden dejar al final sus comentarios para complementar o corregir la información aquí proporcionada. Para dicho fin, se mantendrá un enlace permanente a esta entrada en la barra lateral de esta bitácora.

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Diócesis de la Serena

Iglesia del Tránsito

Andrés Bello 960, La Serena


Todos los domingos, 19:00 hrs.

Celebrante: Pbro. Carlos Bolelli (diocesano)

Fono: 9-59104425 


  
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Capilla castrense San Expedito

Primeros viernes de mes, 19:00 hrs.

Colonial 2661, La Serena

Celebrante: Pbro. Carlos Bolelli (diocesano)

Facebook: Capilla San Expedito. Obispado Castrense  
 
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Prelatura de Illapel


Parroquia San Antonio de Padua de Caimanes 

Celebración esporádica, previo aviso

Caimanes, Los Vilos
 
Pbro. José Lucio Cáceres (párroco)

Teléfono: (53)  592033



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Diócesis de Valparaíso 
 
Parroquia Nuestra Señora del Puerto Claro 


Todos los domingos y fiestas de precepto, 13:00 hrs.

Santos Torneros núm. 215, Cerro Toro, Valparaíso

Celebrante: Pbro. Jaime Herrera (diocesano)


Fono: 09-97402707 / E-Mail: padrejaimeherrera@gmail.com


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Parroquia Santa Bárbara


  Todos los domingos a las 17:00 hrs.

Constitución núm. 47, Casablanca
 

Celebrante:  Pbro. Mauro Ojeda Videla (diocesano)

(Una Voce Casablanca) 

Fono: 32 274 1411 / Facebook: Una Voce Casablanca



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 Capilla del Espíritu Santo

Primer sábado de mes y algunas fiestas adicionales con previo aviso, 12:00 hrs.

Calle Cancha esq. Llay-Llay, Viña del Mar

(perteneciente a la Parroquia de San Benito)

Celebrante: variable 

Fono:
9 9837 7832 

 Facebook: Misa de San Pío V en Viña del Mar

 
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Arquidiócesis de Santiago


Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria

Todos los domingos y fiestas de precepto, 12:00 hrs. (se suspende en febrero)


Avenida  Bellavista núm. 37, Recoleta

Celebrante: Pbro. Milan Tisma (diocesano)


(Asociación Magnificat-Una Voce Chile)

E-Mail: magnificatunavocechile@gmail.com



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Parroquia San Juan de Dios


Todos los domingos y días de precepto, 20:00hrs

Av. Tres núm. 220, Cerrillos

Celebrante: Pbro. Milan Tisma (párroco)


Fono:  2683 2472  

Facebook: Parroquia San Juan de Dios de Buzeta


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Parroquia María Madre de la Iglesia

Domingo a viernes, 9:00 hrs.

Avenida Santa Amalia núm. 0575-C, La Florida

Celebrante: sacerdotes de la Sociedad Jesucristo Sacerdote


Facebook: Parroquia María Madre de la Iglesia


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Parroquia San Esteban de Puente Alto

Primer viernes del mes, 19:30 hrs

Domingos y días de precepto, 8:30hrs

Nonato Coo núm. 0200, Puente Alto

Celebrante: sacerdotes de la Sociedad de Jesucristo Sacerdote


Facebook: Parroquia San Esteban de Puente Alto

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Capilla Nuestra Señora del Carmen

Jueves, 19:30hrs

Avenida 27 de Septiembre, Puente Alto

Celebrante: sacerdotes de la Sociedad Jesucristo Sacerdote


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Diócesis de San Bernardo




Parroquia del Santísimo Redentor

Domingo y lunes, 19:00 hrs. (invierno) / 19:30 hrs. (verano)

Martes a viernes, 8:30 hrs

Freire núm. 1746, San Bernardo

Celebrante: Pbro. Pedro Félix Salas F. (párroco)

Fono: 228575033 

E-Mail: parroquiasatisimoredentor@yahoo.es 

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Parroquia San Clemente

Domingos y días de precepto, 18:00 hrs.

Av. América 950, San Bernardo

Celebrante: Pbro. Andrés Chamorro (párroco)

Fono:  22859 3204 (oficina) - 22841 5370 (párroco)

E-Mail: padreandreschamorro@gmail.com

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Arquidiócesis de la Santísima Concepción

Parroquia Nuestra Señora de la Merced

Último domingo de mes, 17:00 hrs.

Castellón 624, Concepción


Celebrante:  Pbro. J. Fernando García Budinich (diocesano)

E-Mail: mformaextraordinaria@gmail.com

Facebook: Misa Tradicional en Concepción


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Nota de la Redacción: Como se ha dicho en la presentación, este directorio contiene solamente información de las Misas tradicionales celebradas conforme al motu proprio Summorum Pontificum por sacerdotes pertenecientes al clero secular o regular. El horario de las Misas celebradas en Chile por la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (FSSPX), fundada por S.E.R. Marcel Lefebvre en 1970, puede verse aquí. Sobre dicha institución, respecto de cuyo estatus canónico se refirió en su momento el papa Benedicto XVI (véase aquí), hemos tratado aquí y aquí. Cabe recordar que la Pontificia Comisión Ecclesia Dei se ha pronunciado afirmativamente a la pregunta de si cumplen el precepto dominical los fieles que acuden a las Misas celebradas por sacerdotes de la FSSPX, quienes celebran válidamente (véase aquí el texto de dicho documento). A contar del Año de la Misericordia, además, el Papa Francisco ha autorizado a los sacerdotes de esta institución para oír confesiones y absolver lícita y válidamente (véase aquí el texto de la Carta del Santo Padre con la que se concede la indulgencia con ocasión del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, y que ha sido extendida, hasta nueva disposición, merced a la carta Misericordia et misera de cierre de dicho año jubilar). De igual forma, la Congregación para la Doctrina de la Fe ha autorizado las ordenaciones sacerdotes por parte de la Fraternidad, sin que sea necesaria el consentimiento de los ordinarios del lugar y bastando sólo que se informe a la Santa Sede el nombre de los nuevos sacerdotes ordenados (véase aquí la referencia a esa autorización). La última decisión del Santo Padre, fechada el 24 de marzo de 2017, ha sido la de autorizar a los ordinarios del lugar a fin de que concedan las licencias para asistir a los matrimonios de fieles que participan de la actividad pastoral de la Fraternidad, siguiendo algunas indicaciones específicas previstas al respecto (véase aquí el texto de la carta de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei). Además, del texto del motu proprio Summorum Pontificum (2007) cabe entender que los sacerdotes de la FSSPX celebran lícitamente la Santa Misa, pues en dicho texto se reconoce la licitud (que no validez) de la celebración conforme a los libros litúrgicos vigentes en 1962 (artículo 1°) y ella se concede a "todo sacerdote católico de rito latino" (artículo 2°), carácter que revisten los sacerdotes pertenecientes a la citada Fraternidad (canon 1024 CIC).

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Actualización [25 de julio de 2016 y 14 de abril de 2017]: Respecto de la discusión que se ha suscitado sobre de la nota final de esta entrada, la Redacción quiere ofrecer a nuestros lectores algunas reflexiones generales sobre la asistencia a la Santa Misa celebrada por los sacerdotes de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (FSSPX), correspondiendo a cada cual decidir en conciencia:

1°. Desde hace siglos, la Iglesia ha prescrito la obligación de oír Misa entera los domingos y algunas fiestas más importantes (las así llamadas fiestas de guardar) como una manera de asegurar una participación sacramental mínima para los fieles y concretar el mandamiento de dar culto a Dios (CEC 1389 y 2181). Quienes deseen profundizar en el sentido cristiano del precepto dominical pueden leer la Carta Apostólica Dies Domini, de 31 de mayo de 1998, escrita por San Juan Pablo II.

2°. En el derecho vigente, este mandamiento de la Iglesia viene recogido en el canon 1247 CIC, el cual dispone: “El domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen obligación de participar en la Misa; y se abstendrán además de aquellos trabajos y actividades que impidan dar culto a Dios, gozar de la alegría propia del día del Señor, o disfrutar del debido descanso de la mente y del cuerpo”.

3°. La forma de cumplir con este mandamiento de la Iglesia viene establecida en el canon 1248 § 1 CIC, que señala: “Cumple el precepto de participar en la Misa quien asiste a ella, dondequiera que se celebre en un rito católico, tanto el día de la fiesta como el día anterior por la tarde”. Esto significa que observa el precepto el fiel que asiste a cualquier Misa  celebrada según alguno de los ritos reconocidos por la Iglesia, sea o no el que le corresponde. El único requisito es, por tanto, que la celebración sea válida, vale decir, que haya materia, forma, ministro e intención, todos los cuales concurren en las Misas celebradas por los sacerdotes de la FSSPX. La exigencia presente en el código de 1917 relativa a la asistencia a la Misa parroquial ha sido derogada por el código de 1983.

4°. Dada que se trata de una norma jurídica, su interpretación auténtica corresponde al Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos (canon 16   § 1 CIC y artículos 154 y 155 de la Constitución Pastor Bonus). Aunque teniendo en cuenta un contexto que ha variado en los últimos años, el único texto emanado de este órgano que dice referencia a la materia que nos ocupa es la “Nota explicativa sobre la excomunión en que incurren los adherentes al movimiento del obispo Marcel Lefebvre”, dada el 24 de agosto de 1996. En su parte pertinente, ahí se dice: “Es obvio que no es suficiente, para que se pueda hablar de adhesión formal al movimiento [de la FSSPX], una participación ocasional a actos litúrgicos o actividades del movimiento lefebvriano, hecha sin hacer propia la actitud de desunión doctrinal y disciplinar de tal movimiento. En la práctica pastoral puede resultar más difícil juzgar su situación. Es necesario tener en cuenta sobre todo la intención de la persona, y la traducción en actos de tal disposición interior” (núm. 7). 

5°. Por lo demás, y como lo ha recordado el Cardenal Darío Castrillón Hoyos, Presidente emérito de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, la FSSPX nunca incurrió en cisma completo, porque de acuerdo al canon 751 CIC tal supone "el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometido" (véase aquí la última declaración suya al respecto). De ahí que, para exista propiamente cisma, es requisito indispensable que se niegue al Papa su autoridad sobre la Iglesia (véase, por ejemplo, aquí), lo cual jamás ha ocurrido respecto de su fundador ni de los obispos y sacerdotes pertenecientes a la FSSPX: en sus Misas se sigue rezando por el Papa y el obispo diocesano, con reconocimiento de la autoridad de cada uno de ellos. El problema de la FSSPX es, por consiguiente, de regularización canónica y no de sujeción jerárquica a la potestad plena y suprema del Romano Pontífice, que es lo que importa el cisma. 


6°. A mayor abundamiento, cabe tener en cuenta que la Santa Sede ha ido regularizando paulatinamente la situación de la FSSPX, comenzando con el permiso para celebrar la Santa Misa según los libros litúrgicos vigentes en 1962 concedido a todo sacerdote católico (2007) y el levantamiento de las excomuniones que pesaban sobre los cuatro obispos consagrados por S.E.R. Marcel Lefevbre (2009). En la actualidad, según se ha dicho en la nota de la redacción con que concluye el directorio de Misas tradicionales celebradas en Chile, los sacramentos de la penitencia, el orden y el matrimonio son impartidos de manera completamente válida por los sacerdotes de la FSSPX. Lo mismo ha ocurrido siempre con el bautismo (canon 861 CIC) y la unción de los enfermos (canon 1003 CIC). Habiendo cambiado las circunstancias, esta nueva situación debe llevara tomar la interpretación oficial antes referida con los matices que sean del caso, teniendo siempre en cuenta que la salvación de las almas es la suprema ley en derecho canónico (canon 1752 CIC). En suma, la conclusión es que sobre los sacerdotes de la FSSPX no puede existir una suspensión ad divinis porque ella, de existir al tenor del canon 1333 CIC, sería contradictoria con la autorización expresa de la Santa Sede para celebrar los sacramentos de la Eucaristía, la confesión, el orden y los matrimonios (véase lo dicho aquí y aquí por el Profesor Cristóbal Orrrego Sánchez en el mismo sentido), más el bautismo y la unción de los enfermos por disposición general del derecho canónico. 

7°. Por su parte, las atribuciones de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei están establecidas por el motu proprio de igual nombre que la creó (1988), el motu proprio Ecclesia Unitatem (2009) y la Instrucción Universae Ecclesia (2011), que desarrollo el motu proprio Summorum Pontificum (2007). Dichas atribuciones se refieren la colaboración con los obispos, con los dicasterios de la Curia Romana y con los ambientes interesados, para facilitar la plena comunión eclesial de los sacerdotes, seminaristas, comunidades, religiosos o religiosas, que hasta ahora estaban ligados de distintas formas a la Fraternidad fundada por el arzobispo Lefebvre y que deseen permanecer unidos al Sucesor de Pedro en la Iglesia católica. Desde 2007, la Comisión tiene a su cargo todos aquellos aspectos prácticos relacionados con la celebración de la llamada forma extraordinaria del rito romano, y desde 2009 está subordinada a la Congregación para la Doctrina de la Fe.  

8°. De lo anterior se sigue que las consultas formuladas a la referida comisión sobre la asistencia a la Santa Misa en alguno de los apostolados de la FSSPX y, en especial, respecto del cumplimiento del precepto dominical en ellas, no tienen más que el valor de una respuesta privada y sin carácter vinculante (cfr. canon 16 § 3 CIC). Se trata, pues, de orientaciones dadas los fieles que desean asistir a Misa tradicional, quienes deben decidir en conciencia sobre la conveniencia o inconveniencias de hacerlos en iglesias, capillas o demás centros atendidos por la FSSPX. Por su carácter, la competencia de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei se agota en los aspectos litúrgicos relacionados con la forma extraordinaria y el diálogo con la FSSPX para conseguir su plena regularización canónica, razón que explica su vinculación con la Congregación para la Doctrina de la Fe tras la reestructuración hecha por el papa Benedicto XVI.   

9°. Conocemos cuatro respuestas dadas por la mentada Comisión sobre la asistencia a Misa celebrada por sacerdotes de la FSSPX. 

La primera de ellas es la que hemos citado en la nota original que acompaña esta entrada, fechada el 18 de enero de 2003, que responde afirmativamente respecto de si se cumple el precepto dominical asistiendo a la Santa Misa celebrada por la FSSPX (véase aquí su texto). Ella fue expedida antes de la autorización general para que cualquier sacerdote de rito latino celebrase lícitamente la Santa Misa según los libros litúrgicos vigentes en 1962 (artículos 1° y 2° del motu proprio Summorum Pontificum, de 2007).

La segunda respuesta fue dada en 2008 al columnista Brian Mershon (véase aquí la referencia). Ahí se dijo: “Concretamente, esto significa que las Misas ofrecidas por los sacerdotes de la Sociedad de San Pío X son válidas, pero ilícitas, i.e., contrarias a la Ley Canónica […] Mientras esperamos y oramos por una reconciliación con la Sociedad de San Pío X, la Pontificia Comisión Ecclesia Dei no puede recomendar que miembros de los fieles frecuenten sus capillas por las razones que hemos arriba expuesto. Lamentamos profundamente esta situación y oramos para que una reconciliación de la Sociedad de San Pío X con la Iglesia pueda llegar, pero hasta tal tiempo, las explicaciones que hemos dado permanecen en vigor”. 

La tercera de las declaraciones, que parece contradecir las dos anteriores, es de 2012 y se refiere a la asistencia a una capilla perteneciente a un grupo denominado “Amigos de la Fraternidad de San Pío X” (véase aquí el texto de la respuesta), con el cual la propia institución negó cualquier vinculación (véase aquí la declaración de la FSSPX). De ahí que no se pueda extraer una conclusión general de dicha respuesta sobre el cumplimiento del precepto en centros de la FSSPX, dado que la negativa parece estar fundada más bien en la comunión eclesial de la celebración, aspecto que no existe respecto de ella por lo ya dicho (véase el núm. 5° precedente).

La cuarta de las respuestas es de 2015 y en ella se reitera la posibilidad de asistir a las Misas celebradas por la FSSPX si existe alguna clase de impedimento físico de acudir a otra celebración conforme al rito tradicional (véase aquí la referencia). 

10°. De los antecedentes recién expuestos, se pueden extraer las siguientes conclusiones:

(a) Los fieles que asisten a una Misa celebrada por un sacerdote de la FSSPX no cometen pecado ni incurren en delito canónico, si sólo lo hacen por devoción a la Misa tradicional u otro motivo legítimo.

(b) Quienes asistan, cumplen con el precepto dominical por tratarse de una Misa católica válidamente y lícitamente celebrada.

(c) Cuestión aparte es si tal asistencia es recomendable, lo que exige juzgar las intenciones concretas de cada persona que acude a los apostolados de la FSSPX, especialmente a tenor del artículo 19 de la Instrucción Universae Ecclesiae. Sin embargo, este aspecto queda en principio fuera de la protestad de régimen y corresponde a la conciencia del fiel (canon 130 CIC). 

(d) El problema de la FSSPX es estrictamente cánonico y dice relación con su reconocimiento como una institución que permita la incardinación de su presbiterio (canon 265 CIC). Este reconocimiento canónico (casi con seguridad bajo la forma de una prelatura personal) depende de la suscripción de un preámbulo doctrinal, el que reafirmará que los miembros de la FSSPX adhieren a la fe católica sin matices de ninguna especie. De ahí que, por decisión del Santo Padre, incluso los sacramentos que suponen la potestad de régimen son hoy en día impartidos válidamente por los sacerdotes de la Fraternidad (matrimonio, confesión y orden), con excepción de la confirmación (cánones 882, 883 y 884 CIC). 

En el mismo sentido aquí expresado, aunque sin referencia a las últimas autorizaciones de la Santa Sede, se pronuncia el Rvdo. Pedro María Muñoz Vizcaíno en su artículo intitulado "Asistencia a la Misa y otros sacramentos impartidos por sacerdotes de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X", que aborda también otras cuestiones de interés (véase aquí).